viernes, 16 de octubre de 2009

Apologías estridentistas

Me siento horrible de haber perdido un hermoso libro. Disculpa tú.
Germán. Sé que no es nada fácil encontrar algún título tuyo "tan así."
En fierros cósmicos se pudrirá siempre esta triste emoción de saber que
tan a pesar de saber que no estabas tan a la mano - en realidad sí, en la
biblioteca que se encuentra frente a mi casa - eras una compañía terriblemente
pegajosa, sudorosa y estroboscópica o no sé que chingaos.

Bueno, pinche Germán, la verdad espero que puedas disculparme. Tus
poemas estridentistas viven y vivirán por siempre en mi cuerpo.
Manos, cabeza, pelos, pollos, lo que sea...

Ya te la sabes, somos compañeros, no lo perdí en mal pedo. Sólo lo
olvidé en la escuela esa a la que voy a diario.

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